Porque suena muy mal.
Si la gramática es machista, se lo debemos, entre otros a un jesuita, el reverendo Dominique Bouhours. Este sacerdote y literato mediocre convenció, en el siglo XVII, a la Académie Française de que no se debe decir “los hombres y las mujeres son bellas”, porque suena muy mal. Hay que decir “los hombres y las mujeres son bellos”. para Bouhours, cuando “dos géneros se encuentran, debía prevalecer el más noble” (sic).
Un grupo de feministas francesas, capitaneado por la lingüista Josette Rey-Debove, está promoviendo un cambio de la regla, en la convicción de que la igualdad debe empezar por las palabras. Lo cual es rigurosamente cierto, pese a las opiniones de tantos tertulianos indocumentados que hacen mofa a menudo de estas cosas.